Dejar el cristianismo fuera de la escuela a quien más perjudica es a los hijos de la clase obrera

Hace unas semanas la periodista Ana Iris Simón escribió un artículo titulado «Señora con hombre muerto en brazos» en el que defiende que «no se puede comprender nuestra historia sin el sustrato católico en el que se asienta o contra el que se construye». 

En la columna publicada en El País, Ana Iris Simón partía de la siguiente anécdota:

Hace unas semanas, una profesora de Secundaria me contó que puso la imagen de una Piedad en un examen y un chaval la nombró como “señora con hombre muerto en brazos”.

La periodista va compartiendo su propia experiencia personal en la percepción de la fe en una sociedad secularizada como la española de los años 90, lamentando que, aunque el contexto social de la época pudiese hacer parecer comprensible el rechazo de un sector amplio de la población a todo lo relacionado con el cristianismo, lamenta que «incluso las que parecían decisiones razonables, como dejar la religión fuera de la escuela, tuvieron su cara b«.

En ese sentido, me parece muy reseñable lo que comenta Simón en un momento de su artículo:

Pertenezco a una generación que, me atrevería a decir que mayoritariamente, no sabe descodificar su cultura. En el instituto público al que fui leí la Odisea y aprendí cultura clásica con una asignatura específica, pero nadie me puso a estudiar los Evangelios, me explicó el vía crucis ni me hizo disertar sobre el concepto y el sentido del perdón cristiano. La formación en cristianismo que recibí por parte del sistema educativo fue anecdótica, y eso tiene consecuencias: no se puede comprender nuestra historia, nuestro arte ni nuestro ser sin el sustrato espiritual en el que se asienta (o contra el que se construye), que es el del catolicismo.

Y, retomando la anécdota inicial de la que partía el artículo, Ana Iris Simón acaba denunciando:

Y aunque no sé quiénes son los padres del chaval que respondió en aquel examen «señora con hombre muerto en brazos», sí que sospecho que dejar cualquier formación en cristianismo fuera de la escuela a quien más perjudica es a los hijos de la clase obrera.

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